Para dotar a los agricultores y demás agentes de una herramienta para evaluar el impacto de sus prácticas agrícolas sobre la salud de sus cultivos y suelos, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario NEIKER-Tecnalia ha creado las nuevas ‘Tarjetas de Salud de los Ecosistemas Agrícolas-TSEA’. Estos manuales son una versión mejorada de las tarjetas creadas en los años 80 por el departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Un nuevo estudio publicado en la revista Geology asegura que la agricultura intensiva y la eliminación de los bosques autóctonos aceleran la erosión mucho más rápido que la naturaleza. Esta actividad influye de forma tan dramática que el desgaste en pocas décadas por causas humanas equivale a la pérdida de tierra de forma natural durante miles de años.
Investigadores andaluces del instituto IFAPA han reutilizado un ubproducto de las almazaras, el alperujo, para incrementar la calidad de los suelos y la producción de aceite hasta un 8%. Se trata de una alternativa sostenible al sistema de fertilización en olivar.
A partir de la paja de cereales, Serafín González y su equipo en el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia ensayan estrategias para proteger los suelos quemados por incendios. Una vez extinguidas las llamas, si se producen lluvias intensas la degradación puede ser aún peor, por eso hay que preservarlos, señala el investigador.
Un nuevo modelo utiliza aguas residuales y lodos para promover el crecimiento de vegetación en terrenos degradados. La técnica también permite reducir el transporte de pesticidas a través del suelo, impidiendo que estos alcancen con facilidad a las raíces de las plantas y afecten a su desarrollo y actividad reproductiva.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han desarrollado un material carbonoso, a partir de los lodos residuales de depuradoras, que aplicado a los suelos mejora su calidad.
Investigadores españoles han demostrado que la paja reduce de forma significativa las pérdidas por erosión del suelo quemado y que es más eficaz que otras técnicas utilizadas como la siembra de herbáceas. La superficie arrasada por incendios de alta intensidad no se recupera de manera natural.
En las zonas rosas, el 10% de los edificios presenta concentraciones de radón superiores a 300 Bq/m3. Las grises están pendientes de clasificación. / UNED-CSN.
Niveles excesivos de radón –un gas radiactivo natural– están relacionados con un mayor riesgo de sufrir cáncer de pulmón. Investigadores de la UNED y del Consejo de Seguridad Nuclear han elaborado el primer mapa que, basado en mediciones en viviendas, utiliza métodos estadísticos para delimitar las zonas con mayor riesgo de exposición a este gas en la península. Estas regiones se localizan, sobre todo, en la parte occidental.
Las tierras inadecuadas para la siembra de alimentos podrían ser lugares apropiados para la producción de cultivos con los que obtener biocombustibles, según un estudio de un equipo internacional de científicos que publica la revista Nature.