La Fundación BBVA ha galardonado a los estadounidenses David Baker y John Jumper y al británico Demis Hassabis por el desarrollo de herramientas de IA que han permitido conocer la estructura de casi todas las proteínas documentadas, tanto de humanos como de animales, plantas e incluso bacterias, un conocimiento que sirve para acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas, según el jurado.
Conseguir la trazabilidad de todo el sistema de inteligencia artificial, desde el principio hasta el final, es un imperativo para esta catedrática e investigadora de la Universidad de A Coruña, que bregó por llevar la sede de la Agencia Española de Supervisión de IA a la ciudad gallega. Entre las labores de esta organización está, justamente, la supervisión ética de los algoritmos.
La valenciana Quibim ha desarrollado algoritmos que permiten extraer e interpretar datos cuantificables de imágenes médicas de un tejido sin la necesidad de contar con una muestra, es decir, de forma no invasiva. Su actividad principal se centra en los tumores.
Un equipo liderado por el Centro de Regulación Genómica y la empresa Pulmobiotics ha diseñado la primera ‘píldora viva’ para tratar infecciones pulmonares. El tratamiento consiste en una bacteria modificada dirigida contra Pseudomonas aeruginosa, un microorganismo resistente a muchos antibióticos y fuente habitual de infecciones hospitalarias.
Científicos en EE UU han desarrollado un algoritmo de inteligencia artificial que analiza la huella digital que dejan los usuarios en Google y las redes sociales. De esta forma, el sistema es capaz de predecir el aumento de casos de covid-19 en un territorio con hasta seis semanas de antelación.
Este dispositivo volador puede aterrizar y tomar muestras de ADN de las especies que habitan los bosques. Esto abre a los científicos una nueva oportunidad para vigilar la biodiversidad con más facilidad.
Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid han desarrollado un prototipo de mascarilla que lleva un sensor incorporado y que es capaz de distinguir diferentes estados de respiración. La información que recoge se transmite de forma remota y en tiempo real.
El dispositivo, desarrollado por un equipo liderado por la Universidad de Cambridge, combina un monitor de glucosa convencional y una bomba de insulina con una aplicación que se ejecuta mediante un algoritmo. Es capaz de predecir cuánta insulina se necesita para mantener los niveles de glucosa en el rango objetivo.
La empresa española Bioo desarrolla dispositivos que aprovechan las sustancias orgánicas de suelos naturales y las descomponen con microorganismos que son capaces de crear electrones libres y generar una corriente eléctrica. Con su tecnología ya se puede tener una zona verde que genere energía para alimentar todos sus puntos de luz. Además, estas baterías vegetales reducen el consumo de agua hasta un 50 % y bajan la temperatura.
Casi cualquiera que haya utilizado esta aplicación de IA puede haber tenido la sensación de estar ante algo disruptivo, como cuando probó el buscador de Google por primera vez. Sin embargo, las limitaciones de esta herramienta de la empresa OpenAI están en su propio diseño: no entiende las respuestas que genera. El experto Pablo Haya explica hasta dónde puede llegar la inteligencia del ChatGPT.