La imagen que tenemos de los dinosaurios se ha obtenido, sobre todo, de sus huesos fosilizados. Pero al morir, su materia orgánica se pudrió, lo que pudo distorsionar su forma original. Para completar su aspecto, algunos paleontólogos experimentan con cadáveres de animales para reconstruir el macabro proceso de la descomposición.
Investigadores españoles han hallado en el pantano de El Atance, en Guadalajara, los restos de un tipo de reptil extinto con caparazón que habitó hace unos 235 millones de años. Los científicos describen el primer cráneo de placodonto encontrado en la península ibérica que pertenece a una nueva especie a la que han denominado Parahenodus atancensis.
Hace 40 años un equipo de científicos descubrió en EE UU 15 esqueletos perinatales de 77 millones de antigüedad de la especie de dinosaurio de pico de pato Maiasaura peeblesorum, pero nunca se estudiaron en detalle. Ahora, un equipo liderado por el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont ha analizado los restos y revela que los principales cambios durante el desarrollo de las crías se centran en la elongación del hocico y de la mandíbula para acomodar el número creciente de dientes, entre otras adaptaciones.
Suicidios, humillaciones, fraudes, sabotajes y chantajes. Los investigadores han recurrido a todo tipo de mañas y mentiras para obtener el reconocimiento de sus colegas. La presión ha llevado a biólogos, paleontólogos y físicos a anteponer las malas prácticas por el supuesto bien del conocimiento.
Morder y desgarrar era la técnica de los terópodos como el T. rex para devorar a sus presas. Sin embargo, no todos atacaban a las mismas: algunos se atrevían con las más grandes y luchadoras, mientras que otros se conformaban con las más pequeñas o blandas. En función del ángulo de mordida, un estudio de la Universidad de La Rioja arroja luz sobre cómo convivían estos animales en su ecosistema.
Un equipo de investigadores españoles ha descubierto en una pieza de ámbar de Birmania una garrapata fósil de unos 100 millones de años de antigüedad que chupaba la sangre a los dinosaurios terópodos con plumas. El nuevo trabajo revela la primera evidencia directa de la relación de parasitismo entre ácaros y dinosaurios con plumas, algunos de los cuales evolucionaron hacia el linaje de las aves modernas a finales del Cretácico.
Tras desaparecer en el año 2000, el bucardo, una subespecie de cabra montesa de los Pirineos, fue el primer animal del mundo en desextinguirse en 2003, pero solo durante unos minutos. Desde entonces no se ha logrado devolver a la vida a ninguna otra especie, aunque la ciencia actual sí permitiría ‘resucitar’ a un neandertal o incluso a Elvis Presley, según cuenta la científica británica Helen Pilcher. Aun así, la experta considera que estas tecnologías serían más eficaces para salvar especies al borde de la extinción.
Las aves desarrollaron estrategias para mejorar la eficiencia de vuelo en una fase temprana de su evolución, hace al menos 125 millones de años. Es la conclusión de un estudio llevado a cabo por un investigador español en colaboración con el Museo de Historia Natural de Los Ángeles.
Desde que se descubre un fósil hasta que se analiza, a menudo pueden transcurrir varias décadas. Este ha sido el caso del ‘Cocodrilo de Ordesa’, un fósil de 50 millones de años de antigüedad que pertenece a un ejemplar marino único, hallado a 2.000 metros de altitud en el Parque Nacional de Ordesa hace 25 años. Ahora, gracias a una campaña de crowdfunding, va a poder salir de la roca donde se encontró.
Más de 300 huellas tridáctilas de dinosaurios han sido analizadas en un yacimiento suizo antes de ser destruidas por la construcción de una autopista. El equipo internacional de paleontólogos, liderado por el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, confirma el hallazgo de una nueva icnoespecie (especie de huellas fósiles) de dinosaurio carnívoro que pudo medir entre siete y diez metros. El estudio completa otro trabajo que describe una de las huellas de dinosaurio carnívoro más grande del mundo, de 77 cm de longitud.