Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.
Un equipo científico, con participación de la Universidad de Oviedo, está evaluando la incidencia del cambio climático sobre la Antártida mediante el estudio de las zonas deglaciadas. Estas áreas suponen solo un 4% de su territorio, pero tienen una biodiversidad única. Los primeros resultados muestran la rápida retirada del glaciar Rotch en las últimas décadas. También han revelado que más de un 17% de la península de Punta Elefante se formó entre 1956 y 2010.
En la imagen, un grupo de científicos analiza un pingüino en la Isla Kopaitic (Antártida). / Efe
Una nueva tecnología de vigilancia, desarrollada por la Universidad de Cádiz y basada en modelos matemáticos probados en la Antártida, supone un ahorro tanto en el coste como en el consumo energético y permite un seguimiento de las zonas volcánicas desde cualquier parte del mundo.
En el Polo Norte, el agujero de la capa de ozono no se ha igualado al del Sur, en parte debido al éxito de los esfuerzos internacionales para limitar los productos químicos que lo agotan. Así lo indica un estudio del MIT liderado por Susan Solomon, la química que demostró la relación entre los CFC y el agujero de ozono.
Ballena jorobada en la Antártida. / Wikipedia.
Después de más de 1.500 años congelado en el hielo de la Antártida, el musgo puede revivir y seguir creciendo. Este descubrimiento de investigadores británicos proporciona una nueva visión sobre la supervivencia de la vida en la Tierra.