Hace 250 millones de años tuvo lugar la extinción del Pérmico – Triásico, caracterizada por un aumento drástico de las temperaturas y la desertificación de la mayoría de los bosques. Sin embargo, este acontecimiento no supuso el fin absoluto de la vida en la Tierra. Un tipo de plantas, llamadas licófitas, lograron perdurar pese al clima extremo y mantener la biosfera activa al combatir los efectos del calentamiento.
Un nuevo estudio en salmones describe por primera vez cuáles son los efectos de la contaminación por cocaína en entornos reales. Estos animales acuáticos nadaban 1,9 veces más lejos por semana y se dispersaban hasta 12,3 kilómetros más que aquellos que no se expusieron a la benzoilecgonina, el principal metabolito de la droga.
Un equipo internacional de investigación ha documentado el caso de Bruce, un ejemplar de kea que ha logrado imponerse dentro de su grupo social pese a carecer de pico superior. Este trabajo describe cómo este animal ha desarrollado conductas innovadoras que le permiten competir con ventaja frente a otros individuos.
Equipos científicos llaman a la ciudadanía a colaborar con ellos a través de la plataforma Observadores del Mar para ampliar el conocimiento sobre estos ecosistemas dominados por algas, clave para su conservación. La primavera, cuando los bosques marinos alcanzan su máximo desarrollo y son más visibles, es el momento más favorable para contribuir a su estudio.
Un estudio publicado por la revista Science en el que participa la Universidad de Granada revela que especies como el atún o el tiburón blanco podrían sufrir sobrecalentamiento al aumentar la temperatura de los océanos.
Es la conclusión de un estudio coliderado por la Estación Biológica de Doñana tras analizar imágenes de Google Earth de más de 1 300 lagunas entre 2000 y 2022. El trabajo identifica los factores climáticos y la agricultura intensiva como las principales causas de la degradación de estos hábitats de gran valor ecológico.
Los resultados de una nueva investigación sugieren que las pequeñas variaciones en los genes que se expresan en el cerebro según el sexo podrían estar detrás de las disparidades de sufrir trastornos psiquiátricos y neurológicos entre hombres y mujeres, además de condicionantes sociales.
Poblaciones con distintos modos de subsistencia, como los cazadores‑recolectores y los agricultores, utilizan lenguajes diferentes para describir los aromas. Las más dependientes de la agricultura también acumulan más cambios en sus genes olfativos.
Algunas poblaciones humanas usaban restos de animales para crear utensilios duraderos, como martillos blandos y yunques, durante el Paleolítico Medio en Europa Occidental. Un nuevo estudio sugiere que dichos elementos pudieron formar parte del conjunto de herramientas y participar en el desarrollo tecnológico de estos seres primitivos.
Un equipo de investigación ha identificado más de 600 000 proteínas microbianas con capacidad para degradar plásticos naturales y sintéticos, mostrando una capacidad mucho mayor de lo que se conocía.