Cuando parecía que la desigualdad digital entre ricos y pobres podría reducirse, aparece una nueva brecha: la de uso. Un estudio, basado en datos agregados anónimos de móviles, muestra que en las zonas ricas tienden a informarse a través de medios tradicionales online, en tanto que en las de menos recursos recurren más a redes como Facebook y plataformas como YouTube, conocidas por propagar desinformación y bulos.
Un nuevo estudio describe la desigualdad en el tratamiento informativo de mujeres, personas discapacitadas y disciplinas minoritarias en los perfiles en Twitter de cuatro medios públicos europeos. La principal conclusión es que la diversidad en materia de género es escasa.
La presencia de solo un 1 % de personas acríticas o de bots que propagan un rumor de forma automática hace que este circule más rápido: el tiempo se puede reducir en un 20 % para alcanzar a la mitad de la población conectada a una red social como Whatsapp. Es uno de los resultados del estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y otros centros considerando la polarización de los individuos en la difusión de noticias.
Un análisis de tuits enviados entre finales de 2019 y principios de 2020 en España y otros seis países europeos revela una preocupación creciente por casos de neumonía y tos seca, que luego se asociarían con el coronavirus. El estudio propone el uso de las redes sociales como una herramienta de alerta temprana y vigilancia de las epidemias.
La pandemia de COVID-19 ha generado una oleada de desinformación sin precedentes. Ante la demanda social que las señala como responsables, las empresas dueñas de Facebook, WhatsApp y Twitter han implementado cambios en su funcionamiento. Pero el uso de algoritmos no es suficiente para eliminar contenidos que requieren de la interpretación humana.
Un estudio internacional advierte de los daños sobre la biodiversidad que provoca la práctica de amontonar piedras, un fenómeno que se amplifica por las redes sociales. Estas estructuras modifican el hábitat de animales y plantas que usan las rocas como refugio o que dependen de su microclima.
Una nueva red social, llamada PESEDIA, utiliza inteligencia artificial (IA) y juegos educativos para advertir a los adolescentes del alcance y los riesgos de la información que van a publicar en internet. Ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia.
En los períodos de descanso, muchos se proponen darle un respiro al smartphone y las redes sociales para dedicar su tiempo a otras cosas. Sin embargo, hay quien compara estas intenciones con las dietas détox, que no funcionan.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que permite detectar fake news y mensajes de odio, tanto explícitos como implícitos, en los medios sociales. El prototipo ya se ha utilizado para localizar ataques en las redes a mujeres e inmigrantes.
Investigadores de la Universidad Pompeu Fabra y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) han desarrollado SciLens, un método de evaluación de la calidad de las noticias científicas analizando su relación con la literatura científica y las reacciones que generan en las redes sociales. Recientemente se ha presentado en la Web Conference celebrada en San Francisco.