La industria textil se erige como una de las mayores fuentes de estas partículas. A través del lavado de tejidos sintéticos, contaminan océanos y suelos y afectan a sus organismos. Además, se meten en la cadena alimentaria y pueden ingerirse a través del pescado y el marisco.
El 10 % de la contaminación global en el mundo procede de la industria de la moda, sobre todo por el auge de la ‘moda rápida’ que apuesta por una fabricación barata, un consumo frecuente y un uso de corta duración. Un grupo de científicos ha identificado los puntos críticos de la cadena de suministros y pide un cambio más sostenible del modelo de negocio.