Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia pone de relieve que el cambio de vehículos diésel de más de diez años por nuevos de gasolina aumentaría hasta un 2 % las emisiones de CO2 en las grandes urbes españolas. En cambio, si la flota diésel anterior a 2009 se sustituyera por nuevos vehículos diésel (E6 Temp), las emisiones bajarían hasta un 6 % en las ciudades y un 22 % en las carreteras.
Un equipo de la Universidad Politecnica de Valencia ha diseñado un nuevo sistema que ayuda a reducir las emisiones contaminantes de los motores diésel y el consumo de combustible hasta un 10%. La clave reside en la incorporación de una nueva tecnología que es capaz de recuperar la energía de los gases de escape recirculados del motor.
La contaminación de los motores diésel tiene una relación directa con el riesgo de sufrir un ictus aterotrombótico, el tercer tipo más frecuente de accidente cerebrovascular. Así lo revela un estudio que ha analizado en Barcelona datos de casi 3.000 pacientes atendidos en el Hospital del Mar por un ictus entre los años 2005 y 2014.
Un trabajo de la Universidad de Córdoba prueba que las sílices debidamente tratadas pueden sustituir de forma eficaz a los ácidos minerales, como el tóxico ácido sulfúrico, empleados habitualmente como catalizadores para la obtención de productos como el biodiésel.
El aceite de fritura sirve para producir biodiésel pero solo si tiene unos estándares de calidad, el biofuel obtenido cumple con la normativa europea y puede utilizarse como combustible de vehículos diésel. Científicos de la Universidad Complutense de Madrid han averiguado cuándo se consigue esta pureza: cuando la acidez del aceite de fritura no supera el 2%.
Más del 70% de los automóviles en España son diésel.