Este miércoles el Sol ha emitido una de las llamaradas más potentes de los últimos años, catalogada dentro de la clase X9, una de las mayores en la escala que mide la intensidad de estas fulguraciones. Los científicos siguen de cerca la radiación y posibles emisiones de masa coronal asociadas al fenómeno, ya que podrían afectar en los próximos días a las comunicaciones, además de producir auroras boreales en latitudes más bajas de lo habitual.
Un estudio de las iglesias dedicadas a la Virgen de la Asunción en Andalucía, Extremadura y localidades de otras comunidades muestra que se orientan hacia el punto del horizonte por donde se eleva el sol en la festividad de esta Virgen. También se han encontrado iglesias consagradas a San Francisco de Asís orientadas hacia la puesta del sol en el día de este santo.
Millones de personas en EE UU han podido disfrutar en directo este 21 de agosto del acontecimiento astronómico del año: el eclipse total de Sol, que durante unos minutos oscureció el día desde la costa oeste a la del este en una franja de más de 100 km de ancho. El fenómeno también se pudo observar de forma parcial en otros países de América y Europa, como España, así como desde la estación espacial internacional.
Este lunes 21 de agosto se produce el eclipse total de Sol más esperado de los últimos tiempos: el gran eclipse americano. La banda de totalidad cruzará EE UU en diagonal, de oeste a este, y cerca de 100 millones de personas podrán presenciar el fenómeno en directo.
Cuando salga la luna esta noche en los cielos de Baleares y la costa mediterránea española tendrá un color un poco más marrón o anaranjado de lo habitual durante más de una hora. El motivo es que este 7 de agosto se produce un eclipse lunar parcial, que será más visible en otros continentes, como África y Asia.
Desde hace más de un siglo se observan gigantescos chorros de plasma saliendo disparados de la superficie del Sol: las espículas. Ahora un equipo internacional de astrofísicos, liderado por un español, ha descubierto que se forman por las interacciones entre los campos magnéticos y el gas parcialmente ionizado de la atmósfera solar. Las observaciones de un telescopio de Canarias, otro de la NASA y avanzadas simulaciones por ordenador han permitido el hallazgo.