Un estudio basado en más de 5 000 horas de observación en el noreste de Brasil sugiere que la depredación de pequeños animales actuó como un amortiguador nutricional clave, un patrón conductual que podría arrojar luz sobre los orígenes del carnivorismo en los homínidos primitivos.
El sistema experimental Nano-ERASER atraviesa la barrera hematoencefálica y reprograma astrocitos para generar nuevas neuronas. El método se ha probado en organoides humanos y ratones y plantea una posible vía para reparar parte del daño provocado por la enfermedad.