Un equipo de ingenieros estadounidenses ha desarrollado un marcapasos tan pequeño que puede inyectarse en el cuerpo de manera poco invasiva y emite pulsos de luz para activarse en caso de arritmia. El dispositivo está especialmente pensado para recién nacidos con defectos cardiacos congénitos, aunque puede funcionar con corazones de todos los tamaños.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han demostrado que las herramientas matemáticas desarrolladas para el modelado y el análisis de sistemas caóticos y complejos no lineales ayudan a conocer el comportamiento y la respuesta del cuerpo humano al ejercicio. Los científicos han desarrollado un modelo para explicar este fenómeno fisiológico y mejorar el rendimiento.