Un análisis de ADN mitocondrial ha revelado dos antiguos flujos de población europea hacia lo que hoy es Castilla y León: uno durante el periodo precampaniforme, entre 4240 y 3900 años a. C., y otro unos 700 u 800 años después, justo antes de desarrollarse la llamada cultura de Cogotas I.
El equipo de arqueólogos del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universidad Autónoma de Barcelona y el del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana han terminado la fase excavatoria con la que buscan reconstruir el yacimiento de Cova Gran, donde encontraron los restos óseos de una mujer que vivió hace 14 000 años.
Un equipo de investigación internacional con participación española ha compilado el conjunto de datos genómicos más grande de Brasil para demostrar que las comunidades sambaqui en las costas sur y sureste no representaban una población genéticamente homogénea. El estudio lo atribuye a diferentes trayectorias demográficas, posiblemente debido a contactos regionales con grupos del interior.
Un análisis dental de los restos encontrados en el yacimiento de Valencina (Sevilla) confirman el sexo femenino de esta lideresa, que no era un hombre como se pensaba. Su tumba estaba repleta de objetos raros y valiosos, como colmillos de elefante, cáscara de huevo de avestruz, ámbar, sílex de alta calidad y una daga de cristal de roca.
Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social han localizado estos dibujos inscritos en roca en un antiguo pueblo de Montblanc (Tarragona). El yacimiento se convierte así en uno de los más importantes de Cataluña en cuanto a registros rupestres postpaleolíticos.
Un estudio arqueogenómico realizado por investigadores de España, Suecia y Marruecos revela que, hace unos 7.400 años, pobladores europeos cruzaron el estrecho de Gibraltar y transmitieron sus conocimientos agrícolas a los cazadores-recolectores norteafricanos. Un milenio después, pastores procedentes de Medio Oriente llegaron también con su estilo de vida.
Un equipo de la Universidad de Córdoba ha logrado demostrar que los humanos estuvieron en esta gruta malagueña, conocida por su arte paleolítico, 10.000 años antes de lo que se creía. El grado de precisión se ha logrado mediante una técnica denominada ‘arqueología del humo’.
Una investigación liderada por las universidades Complutense de Madrid y de Burgos y el Instituto de Evolución en África ha logrado una clasificación perfecta de los molares de dos especies de ratón muy próximas (casero y moruno) combinando aprendizaje automático con morfometría geométrica.
El complejo subterráneo de la Cueva de la Villa conserva uno de los conjuntos de arte postpaleolítico más importantes del arco mediterráneo. El conjunto está formado por más de un centenar de grabados que los expertos asocian al mundo funerario durante el proceso de neolitización.