No es suficiente con tener un teclado en braille o un ordenador que habla. Mientras Internet no se adapte a sus necesidades, las personas con discapacidad seguirán teniendo una gran desventaja respecto a los demás usuarios. El investigador Markel Vigo ha intentado suavizar esa complicada relación, mediante su tesis doctoral. Por un lado, ha probado un sistema que facilita la creación de un Internet más personalizado para las personas con discapacidad, y por otro, ha presentado técnicas innovadoras para los expertos en adaptación de páginas web.