Mientras gobiernos, organizaciones y ciudadanía se esfuerzan en controlar la pandemia, las teorías conspiranoicas se vuelven virales atizadas por celebridades como el cantante Miguel Bosé, que responsabiliza a la telefonía 5G a la vez que arremete contra las vacunas en desarrollo. En contrapeso, se multiplican las iniciativas de periodistas, científicos e internautas para aplanar la curva de la desinformación.
La carrera por encontrar una terapia preventiva contra la COVID-19 se ha olvidado de su aceptación social. Mientras los científicos trabajan contra el reloj en el fármaco, algunos investigadores advierten de las reticencias de un amplio espectro de la población, no solo los antivacunas.
Los movimientos contra la vacunación en Facebook son más influyentes que los grupos a favor, según un nuevo estudio que ha examinado las interacciones de casi 100 millones de personas en sus páginas. Los autores alertan del peligro que esto supone contra el nuevo coronavirus.
Un análisis de los tuits de las elecciones presidenciales de 2016 en EE UU concluye que las cuentas automáticas tuvieron un papel crucial en la difusión de noticias falsas. Tan solo un 6% de los bots fueron responsables de propagar el 31% de la información de baja credibilidad en la red.
Ni el pintalabios es potencialmente cancerígeno, ni los antigripales provocan hemorragia cerebral, ni los zumos de remolacha o limón con bicarbonato son beneficiosos para la salud. Estos son algunos de los rumores que desmiente y explica 'Salud sin bulos', una iniciativa de la Asociación de Investigadores en eSalud que nace con la intención de mejorar la calidad de la información sobre el bienestar físico y mental en la red.