En la mañana del 18 de enero de 1994, los vecinos de la localidad gallega de Cando presenciaron un sorprendente fenómeno: una bola de fuego cruzó el cielo y después explotó. Días más tarde, los vecinos avisaron a investigadores de la Universidad Santiago de Compostela de que habían descubierto un enorme agujero en una ladera cercana de 25 metros de diámetro. A día de hoy no hay acuerdo sobre qué ocurrió realmente; mientras algunas teorías apuntan a que pudo haber sido una burbuja de gas subterráneo que emergió en una erupción repentina, otras señalan que pudo tratarse de un meteorito.