El hallazgo de un esqueleto casi completo en una sima de Cantabria retrasa la desaparición de esta especie en el suroeste de Europa hasta hace unos 200 años y conecta evidencias fósiles con relatos históricos.
La desaparición de este pequeño reptil, endémico de las islas Baleares, supondría perder un emblema cultural, además de funciones clave para la naturaleza y la agricultura, ya que es la principal especie encargada de polinizar las plantas, dispersar semillas y controlar plagas de insectos.