¿Por qué la nube de desinformación que se difunde en las redes sociales parece más creíble que la información oficial? Alexandre López Borrull, del departamento de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya, revela las claves para detectar un bulo de salud como los vinculados al brote de hantavirus.
Corbella, redactor de ciencia de La Vanguardia desde hace tres décadas, ha sido galardonado en la categoría de periodistas, mientras que Briones ha sido reconocido por su labor divulgadora sobre el universo como investigador desde el Centro de Astrobiología. Además, el programa ha concedido dos ayudas destinadas a fomentar la formación de jóvenes en comunicación científica.
El fotógrafo gallego Brais Lorenzo ha sido galardonado en el prestigioso certamen internacional de fotoperiodismo en la categoría de reportaje gráfico en Europa por Tierra quemada, un trabajo que documenta los incendios forestales de 2025 y sus consecuencias sociales y ambientales.
Una investigación liderada por la Universidad de Oviedo revela que en algunos casos hasta tres cuartas partes del alumnado manifiesta dudas al valorar la veracidad o falsedad de las noticias analizadas.
Un estudio con 5 000 participantes en Estados Unidos muestra que el algoritmo de la plataforma antes conocida como Twitter tiende a mover al usuario hacia posiciones más a la derecha, especialmente entre personas que ya se consideraban republicanas.
El periodista Alejandro Muñoz ha sido galardonado con el XXI Premio Ciudad Real de Periodismo por el reportaje La conquista de los antepasados de los neandertales se descifra en Ruidera, publicado en SINC. Además, el colaborador Antonio Villarreal ha ganado los V Premios Reportaro en la categoría de Innovación y Transformación Digital.
Alberto Payo recibe el galardón en la categoría sobre tecnologías disruptivas por un reportaje con el título de ‘Los hogares del futuro pueden estar construidos a base de hongos’, donde explora el uso de la biotecnología en materiales vivos, publicado este año en SINC.
La desinformación es un fenómeno global y no exclusivamente asociado a las situaciones de emergencia comunicativa. No obstante, es en estos contextos cuando la información falsa encuentra un caldo de cultivo ideal para viralizarse.
Los resultados de este nuevo estudio se basan en una encuesta estatal sobre la percepción y credibilidad de la inteligencia artificial en los procesos de producción informativa. Casi el doble de encuestados dan más valor a un periodista como verificador que a una IA.
Un estudio revela que la ola de bulos en la dana del pasado 29 de octubre condicionó la percepción pública de la crisis. Según los resultados, tres de cada cuatro fueron contenidos falsos creados intencionadamente para engañar, con una fuerte carga emocional y con el objetivo de generar rechazo a las instituciones.