Además de explorar la cara oculta de la Luna y batir el récord de distancia de la Tierra de un vuelo tripulado, la misión llevará a cabo varios experimentos en la nave Orion que servirán para proteger mejor a los astronautas del futuro. Los resultados serán utilizados, entre otras cosas, para comprender cómo afectan el aislamiento y el estrés de un viaje espacial en la mente, el sueño y la tensión emocional de los tripulantes.
El origen de esa radiación espacial es variable: procede del espacio galáctico e intergaláctico, pero también de nuestro propio Sol –por su actividad nuclear y electromagnética– y de partículas atrapadas por el campo magnético terrestre, en los denominados cinturones de Van Allen.