Con el inicio del otoño, la vuelta a las aulas y el regreso al trabajo presencial, es habitual observar un repunte en las consultas por síntomas catarrales y gripales.
Hace unos días, una trabajadora de un laboratorio en Siberia que trabaja con la bacteria causante de la peste murió tras desarrollar una neumonía fulminante. Aunque aún no se conocen más detalles, el caso plantea una pregunta: ¿cómo se protege a quienes trabajan diariamente con microorganismos peligrosos?