Un análisis de datos de más de 2,5 millones de personas identifica 26 regiones del genoma asociadas a este síndrome de dolor crónico. Los resultados señalan posibles dianas terapéuticas, pero todavía no permiten diagnosticar la enfermedad mediante una prueba genética ni se traducen en nuevos tratamientos.
Durante los meses de verano, se produce un incremento del uso de dispositivos electrónicos entre niños y adolescentes que supera el 30 %. Según los expertos, la manera de abordarlo es seguir con las rutinas del resto del año y dar ejemplo.