Determinados cambios químicos en el ADN que regulan la actividad de los genes son claves para distinguir qué niños mejoran, empeoran o mantienen estable su resistencia a la insulina durante la pubertad. Esto es lo que revela un nuevo estudio liderado por el Centro de Investigación Biomédica en Red.
La técnica no invasiva y basada en luminiscencia indica que el Homo erectus, aunque no sabía producir fuego, sí lo manipulaba hace entre 1,07 y 1,79 millones de años. El estudio se basa en el análisis de huesos de micromamíferos de egagrópilas presentes en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica).