La herramienta vigilará con mayor precisión el estado de una de las principales joyas del arte rupestre paleolítico, famosa por sus pinturas de bisontes y otros animales.
Los humanos producimos más contenidos de los que podemos almacenar, sin que hasta ahora ninguno de los formatos físicos de memoria se haya demostrado capaz de perdurar. La ciencia ofrece ahora otra opción: la molécula de los genes puede reconvertirse para codificar información digital, con una capacidad y una durabilidad impensables para los sistemas electrónicos.