La mayoría de la gente apenas distingue si un relato lo ha escrito una inteligencia artificial o una persona. Los investigadores atribuyen las mejores valoraciones de los textos generados por IA a que resultan más fáciles de entender, un efecto que aumenta cuando los lectores creen que proceden de un autor humano.
Un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Hospital Universitario Severo Ochoa ha desarrollado una metodología basada en inteligencia artificial que examina las ondas cerebrales nocturnas para identificar alteraciones tempranas del cerebro. La tecnología puede ser complementaria a los análisis de sangre para diagnosticar el alzhéimer en fases tempranas.